Ovariectomía laparoscópica: una alternativa mínimamente invasiva para la esterilización

En lugar realizar ovariohisterectomias tradicionales, considere esta técnica, que se traduce en una recuperación más rápida y en menos dolor

Por: Nicole J. Buote*

La ovariectomía es la extirpación de los ovarios y se ha realizado preferentemente en las comunidades europeas desde hace muchos años en lugar de la ovariohisterectomía, que es la base de los procedimientos de control de población animal en los Estados Unidos. Una revisión exhaustiva de la literatura en la que se compara las ventajas y desventajas de ambas técnicas permitió descubrir que la ovariectomía era técnicamente menos invasiva, eliminaba la posibilidad de realizar una ligadura de uréter en el cuerpo uterino y no presentaba mayor riesgo de endometritis o piometra en las perras sanas sometidas a una correcta ovariectomía.(1) Además, no aumentaba el riesgo de desarrollar una patología uterina a largo plazo (p. ej., neoplasia maligna) y no había diferencia en la ganancia de peso o la aparición de incontinencia urinaria.

Los procedimientos laparoscópicos están cada vez más disponibles y son solicitados por nuestros clientes debido a que disminuyen la morbilidad del paciente (menos dolor postoperatorio y regreso más rápido a la actividad normal). A continuación se presenta una visión general de cómo realizar una ovariectomía laparoscópica.

Equipo requerido

La instrumentación necesaria para realizar una ovariectomía laparoscópica incluye una torre de laparoscopia (monitor, cámara endoscópica, fuente de luz de xenón, insuflador de CO2 y un dispositivo de grabación de imágenes); un telescopio de 5 mm, de 0 -ó 30- grados, componentes de cánula – trocar de 6 mm, un instrumento para sellado de vasos e instrumentos de laparoscopia (una sonda roma, fórceps de Kelly o Babcock).

Precauciones

Las consideraciones a tener cuenta para los procedimientos laparoscópicos incluyen contraindicaciones, tales como la hernia diafragmática y la peritonitis séptica, además de las consideraciones anestésicas. Durante la insuflación, la presión intraabdominal no debe exceder de 12 a 15 mm Hg, de lo contrario pueden ocurrir alteraciones cardiovasculares o respiratorias durante la anestesia. El CO2 espiratorio final debe ser controlado para evitar la hipercapnia.

Procedimiento

Coloque al paciente anestesiado en decúbito dorsal, de tal manera que se pueda inclinar al paciente hacia la izquierda y la derecha después de la colocación de los puertos para facilitar la visualización de los ovarios. Esto se puede lograr ya sea mediante una tabla de inclinación especialmente diseñada o cuando el personal mueve manualmente al paciente durante el procedimiento.

Foto 1: Una foto intraoperatoria en la que se aprecia cómo las pinzas laparoscópicas elevan el cuerno uterino y el ovario.

Una vez que el paciente está tendido, el primer paso es establecer un neumoperitoneo. Esto permite una mejor visualización así como una introducción y manipulación más segura de los instrumentos dentro de la cavidad abdominal. Se puede crear un neumoperitoneo con una aguja de Veress o con la técnica de Hasson. La técnica de la aguja de Veress requiere una penetración a ciegas con una aguja especialmente diseñada para insuflar el abdomen antes de introducir el trocar-cánula. La técnica de Hasson se lleva a cabo mediante la disección a lo largo de la línea y la introducción del primer trocar-cánula 1 cm caudal al ombligo, en la línea media, con un obturador romo.

Foto 2: Una foto intraoperatoria de un ovario seccionado (izquierda) sujeto a la pared abdominal con sutura percutánea

Una vez que el abdomen está insuflado de manera apropiada, introduzca el telescopio a través de la primera cánula, y coloque una cánula instrumento entre el puerto subumbilical y el pubis en la línea media. A través de este puerto, utilice los instrumentos para captar el ligamento adecuado y elevar el ovario (Foto 1). Luego vire el ovario hasta la pared abdominal pasando una sutura percutánea entre la pared abdominal y la piel. Sujete los extremos libres de la sutura junto a la pared abdominal para mantener el ovario suspendido. Tenga cuidado de no pasar esta sutura a través del pedículo ovárico ya que la hemorragia impedirá una buena visualización y se puede requerir la conversión a un procedimiento abierto. A continuación, introduzca un instrumento para sellado de vasos, y seccione el ligamento adecuado, el pedículo y el mesovario (Foto 2).

Una vez que este procedimiento se ha realizado en los dos ovarios, extirpe los ovarios a través de una incisión ligeramente ampliada del puerto. Por último, inspeccione el abdomen para detectar hemorragias, y cierre los puertos de entrada de forma rutinaria.

Cuidados postoperatorios

Después de la cirugía, controle a los pacientes para detectar signos de hemorragia, y trátelos adecuadamente para disminuir el dolor (hidromorfona 0.05 mg/kg IV cada seis horas o buprenorfina 0.01 mg/kg IV cada ocho horas). A pesar de que las incisiones son mucho más pequeñas (menos de 2 cm) que con el procedimiento tradicional, la instrucción que debe seguir los propietarios después del alta incluye mantener las incisiones limpias y secas. Las incisiones generalmente se cierran en dos capas- una capa lineal/fascial y subcuticular – sin suturas cutáneas, por lo tanto los propietarios no tienen que regresar para retirar la sutura. Los requisitos de restricción de actividad son menos estrictos que con el procedimiento tradicional – los pacientes deben permanecer en reposo por sólo cinco a siete días después de la cirugía, y, en general, sólo se necesita un tratamiento de dos días con un medicamento anti-inflamatorio

La Dra. Buote recibió su Diplomado en American College of Veterinary Surgeons en el año 2010 después de completar una residencia en el Animal Medical Center de Nueva York. Ella ha publicado sobre temas de laparoscopia y dirige el departamento de cirugía mínimamente invasiva en el VCA California Animal Hospital Veterinary Specialty Group en Los Ángeles, California

REFERENCIA

1. Van Goethem B, Schaefers-Okkens A, Kirpensteijn J. Making a rational choice between ovariectomy and ovariohysterectomy in the dog: a discussion of the benefits of either technique. Vet Surg 2006;35 (2):136-143.

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10
  1. 30/04/2012 at 11:03 PMMercedes Medina  Responder

    En cuanto a los problemas de adeherencias de los cuernos uterinos?? no seria una gran desventaja, he visto un par de casos en que los cuernos hicieron adherencias en intestino

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