Hiperactividad en los Perros
Por Debra F. Horwitz, DVM, Diplomado en ACVB
De vez en cuando, propietarios de perros muy activos se acercan a mi consultorio convencidos de que sus mascotas son hiperactivas y tienen trastornos de déficit de atención/hiperactividad. ¿Estas condiciones realmente existen en los perros?
La hiperactividad es “un raro síndrome clínico caracterizado por sobreactividad, déficit de atención, impulsividad, altos parámetros fisiológicos basales en reposo y una respuesta paradójica de calma a las anfetaminas”.1 Etiquetar a estos perros como “hipercinéticos” puede resultar más claro; ellos no se habitúan a los estímulos normales, son reactivos y parece que no pueden descansar ni siquiera en entornos tranquilos y silenciosos. En la práctica veterinaria, la condición parece ser más bien rara. Los signos observados por los propietarios suelen ser atribuibles a disposiciones de la raza, comportamiento condicionado o falta de salidas adecuadas para que la mascota realice actividades y ejercicios.
Descripción de la hipercinesia
La verdadera hipercinesia se presenta con frecuencia en perros adultos (3 años de edad y mayores) que no han aprendido a tranquilizarse al alcanzar la madurez social. Las mediciones fisiológicas implican un aumento de la tasa cardiaca y respiratoria, baja puntuación de la condición corporal y falta de habituación a los estímulos externos. Los perros parecen agitados y reactivos y no pueden tranquilizarse. Además, están excitados emocionalmente ante la ausencia de estímulos significativos o durante un período prolongado después del retiro de los mismos. No siempre pueden habituarse a los estímulos domésticos comunes, tales como el encendido y apagado de los electrodomésticos, o a personas que realizan sus actividades normales.
Historia
Es imprescindible diferenciar entre los comportamientos que son anormales y aquellos que son normales pero no deseados. Al momento de tomar la historia clínica del paciente, usted debe obtener una descripción precisa de los comportamientos no deseados; el ritmo y la intensidad de sus ocurrencias; y si el perro practica la cantidad adecuada de ejercicios, tiene interacción social y explora. De igual modo, debe examinar el manejo diario de la mascota durante un período promedio de 24 horas, observando, cuando come, practica ejercicios y obtiene enriquecimiento. También debe evaluar la calidad de estas interacciones y el tiempo que la mascota pasa sola o confinada. La forma en que la familia responde a los comportamientos no deseados es informativa y, a menudo, revela deficiencias en el contacto social y el ejercicio físico, la falta de adecuado amaestramiento, el uso de castigo, o un entorno en que el animal ha aprendido a utilizar la actividad física para llamar la atención.
Algunas descripciones discretas de las áreas de interés son esenciales. Los propietarios deben dilucidar claramente el patrón de comportamiento de la conducta no deseada (como saltar encima de los visitantes, ladrar por la ventana, tirar de la correa y no seguir las órdenes). Determine las circunstancias en las que el perro se serena y está tranquilo. Pregunte si las caminatas, los paseos activos o el tiempo de juego dan como resultado un perro tranquilo y bien educado. Realice preguntas acerca de agresión dirigida hacia la familia o los visitantes.
Diagnóstico de hipercinesia
Diagnóstico diferencial
- Comportamiento normal en un perro que carece de ejercicios, contactos sociales o actividades mentales adecuadas.
- Comportamiento aprendido a través de recompensas por patrones de comportamiento no deseados.
- Hipertiroidismo (poco frecuente) u otra condición médica, como las alergias.
- Condiciones de miedo y ansiedad.
- Comportamientos territoriales.
- Deterioro cognitivo.
Si alguna de las condiciones anteriores parece plausible sobre la base de la historia o el examen físico, debe dar tratamiento a esos problemas. Los detalles para el tratamiento se proporcionan en otros sitios.1-3
Pruebas de diagnóstico
La realización de una exposición en el hospital ha sido el método tradicional de diagnóstico. Ubique al animal en un lugar tranquilo y registre la actividad física (ritmo, saltos y ladridos) durante una hora. Monitoree la frecuencia cardiaca y la frecuencia respiratoria cada 15 a 30 minutos. Si la actividad y las mediciones fisiológicas se mantienen elevadas, sospeche de hipercinesia. Después de la administración de un estimulante (d-anfetamina, 0,2 mg/kg PO), coloque al perro en una zona tranquila. Después de por lo menos 1 hora, regrese al perro a la zona de pruebas y monitoree nuevamente. Si el perro está en calma y las mediciones fisiológicas se han reducido, puede hacer un diagnóstico presuntivo de hipercinesia.
Un método alternativo es realizar pruebas en casa. Durante varios días, el propietario debe mantener un diario de referencia que incluya las actividades diarias y los niveles de actividad clasificados de acuerdo a una escala previamente acordada (por ejemplo, 1-5 o de bajo-alto). El propietario también debe registrar el número de conductas disruptivas que se producen dentro de las 24 horas. Una vez que el diario esté listo, el propietario puede comenzar la administración de metilfenidato (0,5 mg/kg PO Q 08-12 H). Las conductas a tratar son controladas, registradas y clasificadas. Si no hay mejora y si no se presenta algún efecto secundario no deseado (aumento de la actividad, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria) en 3 días, puede aumentar la dosis en incrementos de 0,25-mg/kg cada 3 días hasta un máximo de 2 mg/kg cada 8 -12 H hasta obtener una respuesta positiva o se observe mayor agitación.3 La respuesta positiva a este régimen ha sido utilizada como un diagnóstico de presunción, aunque la polarización del propietario puede influir en los resultados.
Limitaciones de las pruebas
Las pruebas están plagadas de distorsiones y diagnósticos inexactos. La hiperactividad, la impulsividad y los problemas de atención son comunes en los cachorros y los perros adolescentes que no tienen evidencia de anormalidades neurológicas o fisiológicas concurrentes. Además, los propietarios a menudo desconocen por completo que los comportamientos excitables, persistentes y alertas pueden ser una disposición de la raza4 o pueden ser reforzados por el comportamiento del propietario.
Un estudio reciente demostró que existe un efecto significativo de la edad y el amaestramiento en las habilidades de atención de los perros. Los perros más jóvenes mostraron menores puntuaciones en la atención, y los perros pequeños fueron generalmente más activos e impulsivos que los perros grandes.5 Los propietarios que no entienden los preceptos básicos del amaestramiento pueden ser incapaces de enseñar a sus perros “modales” apropiados; y como resultado, se frustran y asumen que el problema radica en el perro, más no en el medio ambiente y las interacciones. Además, los intentos de cambiar el comportamiento mediante técnicas basadas en el castigo a menudo resultan en ansiedad, estrés y en conductas para llamar la atención en un intento por disminuir el estrés asociado a las interacciones humanas.
El uso de medicamentos es inapropiado sin tener un diagnóstico; no está exento de riesgo, especialmente en los perros sin una verdadera hipercinesia; y puede originar síntomas indeseables, tales como taquipnea, taquicardia y aumento de la actividad motora. De igual modo, el diagnóstico y el tratamiento inadecuados ponen en riesgo de abandono o relegación al patio trasero o a un cajón, lo que compromete el bienestar de los perros.
Tratamiento
Pocos perros son diagnosticados con verdadera hipercinesia. Por lo tanto, en la mayoría de los casos en que un propietario informa hiperactividad, el tratamiento inicial debe abordar la necesidad de ejercicio diario y estimulación adecuada.
Aliente a los propietarios a considerar lo siguiente:
- Utilización de dispositivos de control (arnés de cabeza y arnés no-pull) para permitir caminatas.
- Provisión de actividades mentales con rompecabezas y juguetes que dispensen alimentos.
- Abstención de utilizar el castigo para que la ansiedad asociada con las interacciones del propietario disminuyan.
- Identificación de los comportamientos deseados en lugar de centrarse en lo que el perro debe “dejar” de hacer.
- Asistencia a clases de amaestramiento que se centren en el refuerzo para enseñar respuestas deseadas.
- Evaluación de los cambios de comportamiento en intervalos de 2 a 4 semanas y programación de nuevas evaluaciones si es necesario.
DX y TX a simple vista
- Realice un examen físico para obtener mediciones fisiológicas.
- Tome una historia extensa: determine las actividades diarias y ejercicios, el amaestramiento realizado y los comportamientos indeseados.
- Inicie el tratamiento con ejercicios de control.
- Utilice un ensayo de medicamentos si no se observa mejoría.
El uso de estos cambios en el comportamiento generalmente origina resultados.
Referencias
- Glossary of terms. Horwitz D, Mills D, Heath S (eds): BSAVA Manual of Canine and Feline Behavioural Medicine—Gloucester, United Kingdom: British Small Animal Veterinary Association, 2002, p 281.
- Handbook of Behavior Problems of the Dog and Cat. Landsberg G, Hunthausen W, Ackerman L—Philadelphia: Saunders; 2003.
- Hyperactivity: Canine and Feline. Horwitz DF, Neilson JC. Blackwell’s Five Minute Veterinary Consult Clinical Companion Canine and Feline Behavior—Ames, Iowa: Blackwell, 2007, pp 337-344.
- Origin of dog breed diversity. Vila C, Leonard JA. In Jensen P (ed): The Behavioural Biology of Domestic Dogs—Oxfordshire, United Kingdom: CAB International, 2007, pp 38-58.
- Measuring attention-deficit and activity in dogs: A new application and validation of a human ADHD questionnaire. Vas J, Topal J, Pech E, Miklosi A. Appl Animal Behav Sci 103:105-117, 2007.





