Sonidos respiratorios en perros y gatos

Los sonidos respiratorios, además de las dificultades de aprendizaje y detección que tienen los cardiacos y que comparten en las mismas condiciones, incluyen en su estudio, algunas dificultades añadidas.

En general, no hay focos específicos de auscultación respiratoria: los sonidos cardiacos se escuchan mucho mejor sobre el foco donde se producen y aunque sea cierto que se oyen incluso sobre el hígado, se escuchan mucho mejor, más intensos y relativamente aislados de otros sonidos sobre su foco de producción.

Los sonidos respiratorios se escuchan en áreas de mayor extensión y más difusas, habitualmente no hay un punto concreto donde se escuchen mucho mejor y aislados de otros sonidos (cardiacos, otros sonidos respiratorios, etc.)

Además, los sonidos respiratorios siempre se escuchan sumados a los cardiacos lo que dificulta su detección y la apreciación de sus características específicas y, además, es frecuente que se escuchen varios sonidos respiratorios en sumación; no se escuchan sibilancias en el lóbulo caudal derecho, al menos no es lo habitual; se escuchan sibilancias y soplo tubárico y un refuerzo inspiratorio y los sonidos cardiacos y todo ello, se escucha a la vez y, con la única facilidad, de que se escuchan con más intensidad las sibilancias en el lado derecho y la porción más caudal del tórax, por ejemplo.

No es fácil aislar un sonido respiratorio y poder identificarlo y estudiarlo independientemente de los demás sonidos que se escuchan en el tórax.

Incluso las nomenclaturas son confusas y las traducciones del inglés al español y las variaciones entre distintas terminologías en países de habla española, hacen más confuso este territorio de exploración clínica básica.

Un ejemplo: “wheezes” que encontramos en los textos ingleses con frecuencia, se traduce por: “resuello”, “jadeo”, “resoplido”, “resollar”, “respirar con silbido”, “respiración sibilante” y “respirar casi sin voz”.

Es evidente que incluso los textos traducidos al español pueden inducir a confusión porque no será lo mismo cuando el traductor haya decidido traducirlo como “jadeo” que
si decide traducirlo como “respiración sibilante”, aunque ambas traducciones sean correctas desde el punto de vista formal.

Tampoco nos libramos de la subjetividad de los sonidos y la capacidad auditiva individual, incluso de los cambios que se producen en el mismo individuo a lo largo del
tiempo.

No todos los individuos percibimos los mismos sonidos, con la misma capacidad y nuestra percepción auditiva ni siquiera es constante; con el paso del tiempo cambia nuestra agudeza auditiva y dejamos de percibir sonidos que anteriormente podíamos percibir con normalidad.

sonidos respiratorio 1

A lo largo de la vida es inevitable que se produzcan cambios en la capacidad auditiva: el mismo veterinario no será capaz de percibir del mismo modo y con la misma sensibilidad un sonido cuando estudia en la universidad, cuando lleva 10 años trabajando o cuando tenga más de 25 años de experiencia clínica.

En este gráfico podemos ver donde se sitúan distintos sonidos frecuentes en cuanto a volumen y frecuencia. En el margen derecho nos indica el grado de sordera si no podemos escuchar los sonidos indicados en esa franja de la gráfica.

sonidos respiratorio 2

Los sonidos cardiacos se producen en esta área del gráfico de capacidad auditiva:

sonidos respiratorio 3

Los sonidos respiratorios se producen en un área semejante con la excepción de las sibilancias que pueden ser de una frecuencia más alta (más agudos).

Ya hemos visto que una dificultad añadida a la exploración de los ruidos respiratorios es que siempre se producen de forma conjunta; en todos los casos hay sonidos cardiacos constantemente, los sonidos respiratorios normales que suelen permanecer en pacientes enfermos y en casos patológicos es muy frecuente que se produzca más de un sonido anormal a la vez. La presencia conjunta de todos estos sonidos, en muchas ocasiones, dificulta la identificación individualizada de cada ruido que podamos escuchar.

Los ruidos respiratorios se pueden clasificar en fisiológicos y patológicos. Entre los ruidos fisiológicos tenemos los siguientes:

Ruido o sonido bronquial (o tubular): lo produce el paso de aire a través de la tráquea. Es un sonido profundo y fuerte en el que la espiración resulta más larga que la
inspiración.

Ruido o sonido broncovesicular: se escucha al auscultar sobre las vías aéreas grandes. Es un sonido de mediana intensidad y duración que se encuentra audible tanto en la inspiración como en la espiración.

Murmullo vesicular o pulmonar: se puede escuchar si auscultamos en cualquier otro lugar del tórax que no sea sobre la tráquea o grandes vías respiratorias. Es un sonido más suave y está presente durante la inspiración. Muchas veces se escucha junto con el sonido tubular o el broncovesicular y es difícil identificarlo de forma individualizada.

Ruidos respiratorios patológicos

También se llaman “ruidos adventicios”, son los sonidos superpuestos a los ruidos que se generan en una respiración normal.

Estos, absolutamente todos y en todos los casos, son señales de patología pulmonar aguda o crónica. Algunas enfermedades pueden generar ruidos adventicios específicos, mientras que otras pueden producir combinaciones de uno o varios.

Existen tres grupos principales de sonidos respiratorios anormales en la clasificación más actual.

  • Estertores
  • Sibilancias
  • Roncus

A estos tres grupos debemos añadirle otros sonidos respiratorios anormales que son los siguientes.

  • Estridor
  • Estertor
  • Roce pleural

Estertores (sonidos crepitantes o crepitaciones)

Se generan cuando, en cualquier parte de la vía respiratoria, existe la presencia de fluidos abundantes. Pueden ser fluidos de tipo mucoso, acuoso, sangre, etc. que se combina con la presencia de aire.

Se escuchan más frecuentemente en las zonas ventrales (lóbulos medios y caudales en su porción inferior) pulmonares y son más obvios durante la inspiración. Al expandirse
los alvéolos con la entrada de aire, se “despegan” las paredes que estaban “pegadas” con el fluido presente en la cavidad alveolar.

Es un sonido burbujeante agudo, como cuando soplas con una cañita dentro de un vaso con líquido. Suele estar presente en patologías como los casos de EPOC –enfermedad
pulmonar obstructiva crónica-, neumonía, hemorragia pulmonar, edema pulmonar cardiogénico y síndrome de distrés respiratorio agudo.

Se pueden dividir en varios grupos pero es una categorización personal y subjetiva del sonido percibido;

  • Húmedos
  • Secos
  • Finos
  • Roncos

Sibilancias

Se generan por estenosis de las vías aéreas de pequeño calibre. El efecto es el mismo que un silbido; salida de aire con presión por un orificio o conducto de diámetro pequeño.

Se escuchan sobre todo en los campos pulmonares alejados de los bronquios principales y pueden estar presentes tanto en la inspiración como en la espiración. Es frecuente
escucharlos mejor en la espiración y, en algunos casos, se escuchan en un ambiente silencioso sin necesidad de un estetoscopio.

Los ruidos son como chillidos muy agudos, o silbidos.

Principalmente se encuentran en la patología asmática. También pueden aparecer en bronquitis, bronquiolitis, bronquiectasias y, fibrosis pulmonar. Pueden aparecer sumados a otros ruidos respiratorios adventicios en cuadros de laringotraqueobronquitis.

Roncus (gorjeo)

El roncus se produce a causa de la presencia de abundantes secreciones o broncoespasmo en los bronquios principales. No se trata de un sonido agudo (como las sibilancias) ya que el problema está en vías de gran calibre que tienen el flujo dificultado pero no llegan a obstruirse o a dejar una luz tan escasa como en las vías respiratorias de menor calibre que acaban produciendo sibilancias.

Es mucho más pronunciado durante la espiración.

Suele estar acompañado por la presencia de tos y es frecuentes que sea tos productiva y húmeda.

El sonido es semejante a un gorgoteo, fuerte, intenso, como si fueran ronquidos. Está presente en las neumonías, puede presentarse en el asma (junto con sibilancias), en bronquiectasias, bronquitis crónica, fibrosis pulmonar y puede presentarse en neoplasias broncopulmonares.

Suele ser fundamental para distinguir la bronquitis crónica de la aguda.

Otros sonidos respiratorios anormales

Estridor
Sonido agudo, inspiratorio, producido en las vías respiratorias altas, se escucha sin estetoscopio y con mayor intensidad en el área cervical que en la cavidad torácica. Es frecuente un origen laríngeo o faríngeo.

Estertor

Más grave y ronco que el anterior, también se escucha mejor en inspiración y suele producirse en fosas nasales y área naso-faríngea.

Roce pleural

Son producidos por la presencia de una cantidad anormal de líquido entre las dos superficies pleurales.

Se genera un roce entre las pleuras, durante la fase inspiratoria. Al separarse las dos superficies pleurales, cuando se produce una distensión de la cavidad torácica, se
produce este sonido de roce.

Son sonidos “chillantes”, como si estuvieras frotando una lámina de metal con otra, en otros casos resultan más graves y pueden parecerse al sonido de frotarse las manos
extendidas.

Las principales causas son las pleuritis, derrames pleurales de cualquier etiología (y de volumen limitado ya que si el volumen de líquido es muy abundante se pierden todos los sonidos), también puede estar presente en los carcinomas pleurales y otras neoplasias; mesoteliomas, etc.

Menos frecuentemente se pueden encontrar en pleuritis crónica y en embolismo pulmonar; es más difícil distinguirlos e identificarlos en estos casos.