Nuevas pautas para el diagnóstico y tratamiendo de la Enfermedad Valvular Cardiaca Crónica Canina

Uno de cada 10 perros que se representa a cuidados primarios en las clínicas veterinarias puede padecer de enfermedades cardiacas. Y alrededor del 75% de los perros con enfermedades cardiacas sufren de enfermedad valvular cardíaca crónica (CVHD, por sus siglas en inglés). Las CVHD afectan con mayor frecuencia a la válvula mitral, pero aproximadamente en el 30% de los casos también afecta a la válvula tricúspide. Mientras que los veterinarios han utilizado durante mucho tiempo los sistemas de clasificación (por ejemplo, el sistema modificado por la Asociación del Corazón de Nueva York: Clase I, II, III y IV) para juzgar la gravedad y los síntomas clínicos en los pacientes con insuficiencia cardíaca, esos sistemas se basan en evaluaciones relativamente subjetivas de los signos clínicos.

Propósito

Para categorizar más objetivamente a los pacientes y para complementar el actual sistema de clasificación, el Colegio Americano de Medicina Interna Veterinaria (ACVIM, por sus siglas en inglés), ha desarrollado un conjunto de pautas para diagnosticar y tratar las CVHD. Este nuevo sistema de clasificación está diseñado para ayudar a los médicos veterinarios a identificar y a tratar las CVHD mediante un método similar al que ya se usa para pacientes con cáncer. Estas pautas integran la etapa de la enfermedad y el estado clínico bajo medicación así como las recomendaciones alimenticias.

Alcance

Las pautas se dividen en cuatro etapas básicas (A-D) de las enfermedades del corazón e insuficiencia cardiaca y; para cada etapa, una recomendación de consenso sobre el enfoque de diagnóstico y el tratamiento dado.

Etapa A

Estos perros están en alto riesgo por insuficiencia cardíaca, pero no padecen de soplo al corazón. Estos incluyen razas pequeñas, especialmente aquellos con una predisposición a desarrollar enfermedad valvular (por ejemplo, los Cavalier King Charles spaniels). No existen medicamentos o terapias alimenticias recomendadas. Si la insuficiencia mitral se identifica durante la edad de reproducción normal de menos de 6 a 8 años, se debe evitar que tengan crías.

Etapa B

Estos pacientes padecen una anomalía cardíaca estructural, pero nunca han sufrido de síntomas clínicos de insuficiencia cardíaca. Por lo general, se identifican durante la auscultación y padecen de soplo al corazón consistente con insuficiencia de la válvula mitral. La etapa B se divide en los grupos B1 y B2 basados en análisis de sangre, análisis de orina, medición de la presión arterial, radiografías y ecocardiografía.

Los pacientes de la etapa B1 son normotensivos y no presentan anomalías identificadas por las pruebas anteriormente citadas o sufren de agrandamiento ambiguo de la aurícula izquierda o ventrículos izquierdos o ambos. No existen medicamentos o terapias alimenticias que se recomienden y estos perros deben ser reevaluados mediante radiografías o ecografías con Doppler cerca de un año o tal vez más pronto en las razas grandes.

Los pacientes en la etapa B2 también son normotensivos, pero poseen un agrandamiento de la aurícula izquierda, ventrículo izquierdo, o ambos. No se puede lograr un consenso por este grupo para los medicamentos y paras las terapias alimenticias, sin embargo, el panel proporciona opiniones sobre las estrategias de tratamiento que podrían ser consideradas.

Etapas C y D

Los perros en la etapa C poseen anomalías estructurales cardíacas y actuales o previos síntomas clínicos de insuficiencia cardiaca causados por las CVHD. Las pautas para terapias de medicamentos estandár son proporcionadas para tratamientos y manejos profundos (en hospital) y crónicos (en casa) de pacientes en la etapa C así como perros clasificados en la etapa D (las CVHD que no son responden a los tratamientos de la etapa C).

Los tratamientos tratados incluyen furosemida, suplementos de oxígeno, eliminación mecánica de fluidos (abdominocentesis y toracocentesis), pimobendan, nitroprusiato de sodio y enalapril, así como el tratamiento de la ansiedad y dispensar cuidados de enfermería óptimos y un programa amplio de atención domiciliaria. La terapia alimenticia incluye la alimentación para evitar la pérdida de masa muscular, para asegurar la ingesta adecuada de proteínas y restringir moderadamente la ingesta de sodio. Las recomendaciones para las terapias farmacológicas agudas y crónicas caninas de la etapa D son más agresivas, ya que estos perros ya han sido tratados sin éxito. Las recomendaciones alimenticias para los pacientes de la etapa C y D son similares.

Conclusión

Por primera vez, los médicos veterinarios tienen un sistema de clasificación para los perros con CVHD que involucra etapas de enfermedades con diagnóstico específico y recomendaciones de tratamiento. Estas pautas proporcionan a los veterinarios una nueva herramienta para abordar mejor estos casos difíciles con confianza y coherencia.

Atkins C, Bonagura J, Ettinger S, et al. ACVIM Consensus Statement: Guidelines for the diagnosis and treatment of canine chronic valvular heart disease. J Vet Intern Med 2009;23:1142-1150.