Reto Veterinario: Abordaje de Urgencias Gastrointestinales

Reto Veterinario: Abordaje de Urgencias Gastrointestinales

Autor: Dr. Sergi Serrano

Un perro de raza pitbull de 4 años de edad, macho intacto, se presenta  débil y decaído, no habiendo querido comer durante 24 horas, con 5 episodios de vómito y dos de diarrea, el segundo (pocos minutos antes de venir a la clínica) con apariencia de sangre. El perro está la mayor parte del tiempo en un jardín vallado en casa, y se alimenta con un pienso comercial, aunque es imposible descartar acceso a indiscreciones alimentarias en el jardín. El paciente está correctamente vacunado y se desparasita regularmente.

En la exploración física, el paciente parece débil. Las mucosas están pálidas, con pulsos un poco débiles, frecuencia cardíaca de 160, leve taquipnea (40 respiraciones por minuto), y los sonidos cardíacos y pulmonares son normales. El abdomen no está distendido, se palpa gas en las asas intestinales, hay borborigmos incrementados, y a la palpación profunda se produce dolor. Mientras estás hablando con el propietario tras la evaluación inicial, un asistente te llama a la zona de tratamiento, donde te encuentras con esta imagen.

¿Cuál sería el protocolo de tratamiento o estabilización más indicado?

A) El paciente sufre abdomen agudo, por lo que hay que obtener un acceso intravenoso, inducir anestesia con propofol y explorar el abdomen quirúrgicamente para identificar y tartar la causa inmediatamente.

B) Dada la palidez de membranas, es probable que el paciente sufra de anemia severa, por lo que el primer paso en el tratamiento debería ser una transfusion sanguínea.

C) Obtener uno o dos accesos vasculares, administrar analgesia y fluidos a dosis altas (bolos de 20-25 ml/kg cada 15 minutos). Tan pronto como sea posible, obtener una radiografía. Preparar al paciente para descompresión, ya sea por intubación orogástrica, o punción gástrica percutánea.

D) Administrar metoclopramida para promover la motilidad gastrointestinal, y una inyección de antiinflamatorios (por ejemplo, caprofeno) para el dolor. Administrar también simeticona para ayudar con la eliminación de gases e iniciar fluidoterapia a 2 ml/kg/h hasta que la nausea desaparezca y el animal pueda volver a comer y beber.