Reto Veterinario: Gata deshidratada

Reto Veterinario: Gata deshidratada

Autor: Dr. Sergi Serrano

Licenciado en 1993 por la Universidad Autónoma de Barcelona. Inicialmente centró su actividad en medicina de urgencias y cuidados intensivos en Barcelona (España). En 2003 se desplazó a Londres para iniciar una residencia en urgencias y cuidados intensivos y obtuvo la diplomatura del American College of Veterinary Emergency and Critical Care (ACVECC) en 2006, tras lo cual permaneció en clínica privada en el Reino Unido. En 2008 se trasladó a Estados Unidos, donde en la actualidad trabaja en Connecticut. Ha publicado numerosos artículos y capítulos de libros en temas de urgencias y cuidados intensivos, y ha participado como ponente en más de 60 congresos y cursos tanto en Europa, Norteamérica y Sudamerica. Sus principales áreas de interés son la monitorización de la perfusión, las alteraciones hemodinámicas en sepsis y el uso clínico de gradientes arteriovenosos.


Gata hembra esterilizada de 12 años de edad, el propietario la trae a la consulta porque ha estado vomitando profusamente los últimos dos días. La mayor parte de ese tiempo lo ha pasado escondida bajo una cama, y el propietario no la ha visto utilizar la bandeja de arena.

El propietario comenta que ocasionalmente la gata ha orinado fuera de la caja en múltiples ocasiones, que ha tenido episodios de cistitis que normalmente respondían a antibióticos, y que durante los últimos meses ha estado bebiendo mucha agua.

La gatita siempre está dentro de la casa, no hay otras mascotas, y no ha sido vacunada desde que fue esterilizada.

La gatita se presenta muy deprimida, con membranas mucosas pálidas, bradicardia a 130 latidos por minuto, auscultación normal. Hay hipersalivación, con olor a urea en la boca y la saliva parece mezclada con sangre endeshidratada algunas zonas, donde hay posibles úlceras. Delgada, su condición corporal es de 3 sobre 9, y está muy deshidratada.

La vejiga no se palpa, uno de los riñones parece un tanto doloroso a la palpación. El otro riñón no se palpa. No se puede palpar vejiga, y no hay otras anormalidades en la palpación abdominal.

En los intestinos hay una cantidad moderada de gas y contenido líquido.

No dispones de laboratorio en la clínica, o el que tienes está averiado, así como el aparato de radiografías y el ecógrafo, por lo que te será imposible tener ningún resultado de pruebas hasta mañana.

¿Qué haces hasta entonces, y por qué?

a) Referir la gata a otro hospital que dispone de todo el equipamiento en funcionamiento. No es correcto establecer ningún tipo de tratamiento si no se dispone de un diagnóstico confirmado.

b) Dada la edad del paciente, es muy improbable que la condición pueda ser tratada, y por tanto aconsejaría eutanasia.

c) Es una gatita vieja con problemas, por tanto lo más seguro es que tenga cáncer o hipertiroidismo. Dado que la frecuencia cardíaca es baja, el hipertiroidismo queda descartado. Como la auscultación pulmonar y cardíaca son normales, puedo descartar un tumor en el tórax, y por tanto procederé a una laparotomía exploratoria con el objetivo de extirpar, o como mínimo biopsiar, la masa que encuentre. La presencia de lesiones en la boca y olor a urea me hacen sospechar un problema renal. Me preocupa que el perro no haya orinado en como mínimo 24 horas y por tanto le administraría una dosis de 2 mg/kg de furosemida intravenosa, y la repetiría a los 30 minutos y a las 2 horas si no obtenía resultado. Al mismo tiempo, iniciar fluidoterapia para recuperar la posible deshidratación en 24 horas.

d) Creo que la gata, en vista a su historia y signos clínicos, tiene una enfermedad renal. Como no parece estar produciendo orina, empiezo inmediatamente a administrar furosemida, a 1 mg/kg, repitiendo la dosis cada 4 horas hasta que la gatita orine.

e) La gatita probablemente tiene un problema urinario. La historia de signos intermitentes, poliuria reciente y la palpación de únicamente un riñón me hacen sospechar de un síndrome de riñón grande / riñón pequeño (obstrucciones ureterales que gradualmente destruyen los riñones). La ausencia de una vejiga palpable, y la presencia de bradicardia, son altamente sugestivos de hiperkalemia. Mientras esperaba los resultados, empezaría a administrar fluidoterapia de forma relativamente agresiva (para recuperar la deshidratación en no más de 6 horas), monitorizando tanto la respiración (para evitar sobrecargas de volumen) como la producción de orina (para evaluar si había respuesta. Al mismo tiempo, iniciaría tratamiento con antieméticos (como el maropitant) y antibióticos (ya que una pielonefritis es posible y si ese fuera el diagnóstico, esperar a obtener un urianálisis o cultivo antes de empezar el tratamiento podría llevar a un retraso fatal. Prepararía también tratamiento para hiperkalemia, para llevarlo a cabo si la bradicardia continuaba empeorando o no mejoraba con el tratamiento inicial.


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