Reto Veterinario: Perro mestizo con grado moderado de obesidad

Reto Veterinario: Perro mestizo con grado moderado de obesidad

Autor: Dr. Enrique Ynaraja.

Licenciado en Veterinaria en 1985 por la Universidad Complutense de Madrid. Especialista acreditado de AVEPA en cardiología de pequeños animales Asociación Nacional de Veterinarios Especialistas en Pequeños Animales. Ha sido profesor de la facultad de veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido profesor de la facultad de veterinaria de la Universidad Cardenal Herrera-CEU de Valencia. Ha sido profesor de la facultad de veterinaria de la Universidad Cardenal Herrera-CEU de Valencia. Veterinario de CardioVet, Servicio de Diagnóstico Electrocardiográfico a Distancia para animales de compañía. Veterinario de Servicios Veterinarios Albeytar en La Vall d’Uixó, Castellón. Ha publicado más de 120 artículos y 12 libros sobre cardiología, urgencias, anestesia y cuidados intensivos en perros y gatos. Ha participado en más de 500 cursos, seminarios, talleres y congresos en 22 países como disertante.


Un paciente mestizo (cruzado), macho, de 12 años, 17 kg de peso, con grado moderado de obesidad, mal estado de higiene oral, vacunado y desparasitado, con alimentación balanceada comercial (seca, pienso, estrusionado) y sin otras anomalías aparentemente relacionadas, se presenta en la consulta para su revisión. Se detectaron un soplo mitral sistólico grado IV/VI, tos seca no productiva, fatiga e intolerancia al ejercicio físico y al estrés, apatía y pérdida moderada de apetito.

El diagnóstico presuntivo fue de insuficiencia cardíaca congestiva por enfermedad mitral –valvulopatía aurículo-ventricular degenerativa mixomatosa crónica-, se tomó un ECG que mostraba una taquicardia sinusal sostenida con una frecuencia de 180 lpm pero sin otras alteraciones de consideración. Se determinó serología de dirofilaria immitis que fue negativa.

Iniciamos tratamiento con ramiprilo (0,1 mg/24 horas PO) y espironolactona (2 mg/kg/24 h PO), no tuvieron éxito y las toses no solamente se mantienen, sino que han aumentado en intensidad, frecuencia y duración. Por las noches no duerme: se levanta constantemente para caminar por la casa, tose, bebe agua, vuelve a tumbarse y repite el ciclo cada media hora.

Actualmente la situación del paciente es similar a la inicial pese al tratamiento, más decaído, con más tos y frecuencia cardiaca de 180 lpm. Frecuencia respiratoria de 45 rpm, temperatura rectal 38,2 ºC y tiempo de relleno capilar > 2 s.

A la vista de su radiografía torácica en posición lateral derecha:

¿Cuál sería nuestra primera impresión/diagnóstico presuntivo/recomendación de tratamiento?

(La idea no es que sea “imposible” disponer de más información diagnóstica, la idea es que “juguemos” a tomar decisiones clínicas solamente con esta información).

A.- Probablemente hay un componente respiratorio en el problema y la medicación para la insuficiencia cardiaca congestiva no es suficiente. Añadiremos un tratamiento antibiótico de amplio espectro y un broncodilatador: doxiciclina PO y teofilina PO.

B.- El ramiprilo y la espironolactona tardan tiempo en hacer efecto y aunque mejoran la supervivencia y, en unas semanas, la situación clínica, este paciente necesita un tratamiento “cardiológico” más intenso: hay que añadir furosemida (1,5 mg/kg/8 horas PO) y Pimobendan (0,2 mg/kg/12 horas PO)

C.- Con la frecuencia cardiaca que tiene no se puede controlar la insuficiencia cardiaca congestiva solamente con vasodilatadores y inhibidores de la aldosterona; hay que añadir digoxina al tratamiento para aumentar la fuerza de contracción y disminuir la frecuencia cardiaca sinusal.

D.- Los efectos de los inhibidores de la enzima de conversión de angiotensina y de la espironolactona, como diurético “suave” no son suficientes. Hay que conseguir una mayor vasodilatación: añadiría un nitrato (nitroglicerina, dinitrato de isosorbida o un derivado similar) y para frenar la frecuencia cardiaca que es imprescindible, usaría un beta-bloqueante con efecto vasodilatador: carvedilol (0,3 hasta 0,9 mg/kg desde una toma cada 24 horas hasta 1 toma cada 12 horas, en dosis crecientes hasta conseguir el efecto deseado: 0,3 mg/kg/24 horas PO, subir a 0,5 mg/kg/24 horas PO, subir a 0,6 mg/kg/24 horas PO, así sucesivamente hasta un máximo de 0,9 mg/kg/12 horas PO).


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